disfrutando del mar en diciembre


Quizás llego un poco tarde a la hora de publicar este post, este viaje lo hicimos en diciembre, diciembre del 2012. No tengo remedio, lo sé. Pero como ya dije, me puse como propósito de año ponerme al día, más vale tarde que nunca, ¿no?


Nos fuimos de viaje por dos motivos; por nuestro aniversario y por mis exámenes, D tenía muy claro que aprobaría todo y con buena nota en enero, así fue. Era la segunda vez que hicimos este viaje por ambos motivos, el pasado año (2011) nos fuimos justo después de los exámenes. Nos gustó tanto tanto el apartamento que repetimos, está vez en una planta mucho más alta, planta 27. Se veía todo Benidorm desde las ventanas, parecía que el mar lo teníamos bien cerquita pero el apartamento estaba a 1 kilometro de la playa, sin duda podría quedarme a vivir allí... en esa misma planta, ese apartamento. Este año no se ha podido repetir (carita de pena), pero repetiremos algún día, seguro que sí. 

Os voy a contar una anécdota que nos pasó nada más llegar al apartamento, tenía tanto aire acondicionado como bomba de calor. Una de las primeras cosas que hicimos nada más llegar, fue encender el aire caliente e ir a comprar. Cuando llegamos al piso notamos que hacía más frío que en la calle, tocamos el aire y exacto, salía helado. Llamamos al hombre de mantenimiento y descubrió que teníamos el aire roto, vamos que salía más frío en caliente que con el aire acondicionado, entonces nos ofrecieron cambiar de piso y de planta, exactamente a la planta 15. Bajamos al ver el piso (teniendo ya toda la ropa en el armario, las cosas en su sitio y la comida bien colcadita en la cocina), lo primero que hicimos: salir al balcón y ver vistas, era ya de noche... pero no sé veía más que un trocito de mar entre los muchos edificios y 4 edificios bien grandes, así que decidimos quedarnos en el piso donde estábamos en un principio, en el piso nevera, total, Benidorm tiene un clima muy cálido en invierno, no hacía mucho frío y había mantas... pero no queríamos privarnos de esas vistas durante nuestra estancia. 

Reconozco que me gusta mucho Benidorm pero en invierno me gusta mucho más, sin duda tiene un trocito de mi corazón. En invierno no hay mucha gente, las playas están solitarias, no hay mucho ruido, no hace mucho frío (puedes ir sin abrigo perfectamente) y te da tiempo disfrutar de la ciudad sin prisas ni agobios, aunque atardece mucho antes... pero se disfruta mucho más el apartamento y se descansa mucho mejor. 

Paseamos por el paseo, visitamos las calas, hicimos fotos, fuimos de compras al centro comercial y de cañas al puerto. Sora disfruto mucho (la llevamos a todos los sitios, cosa que en verano le toca quedarse en muchas ocasiones en el apartamento). 

El último día subimos nuevamente la montaña y pasamos la mañana disfrutando de un día de acantilados, islas escondidas, rutas y buen tiempo. Sora se lo pasa pipa subiendo la montaña, parece que se sabe todas las rutas y mientras nos esperaba en algunos tramos, sacaba tiempo para buscar piedras, es feliz con poco. Ya por la tarde disfrutamos de la playa y después que el sol se escondiera, volvimos a casa... tristes pero muy descansados, me vino genial para el mes que me esperaba entre navidades, apuntes y exámenes.

Os dejo con algunas de las fotos de nuestro viaje (la primera foto es una de las vistas que teníamos desde el balcón).


© Anita Vela Fotografía. Design by Fearne.